El cielo parisino adopta un tono infinito de naranja rosado, revelando la belleza entrelazada de la ciudad y la naturaleza. Desde la luminosidad de la mañana hasta la suavidad del atardecer, los primeros y últimos rayos de sol realzan tanto la arquitectura de hormigón como los jardines parisinos. Cielo y tierra se encienden, la luz y la materia cobran vida. Las flores se magnifican, con sus pétalos acariciados por un crepúsculo efímero e intenso. Impadia evoca ese momento precioso del día en que París se transforma en una pintura abstracta, una sinfonía de colores. La fragancia captura esa esencia y ese espíritu, esos reflejos cálidos y vibrantes. Envuelta en su manto de luz, la ciudad palpita con la energía de un día radiante lleno de sensualidad y libertad, invitando a la expresión y a la fuerza del cuerpo.
Notas de salida
Mandarina de Italia
Aceite de bergamota de Italia
Pera
Notas de fondo
Akigalawood
Absoluto de vainilla
Sándalo
Notas de corazón
Aceite de rosa de Bulgaria
Absoluto de rosa de Turquía
Absoluto de flor de azahar del norte de África




